miércoles, 7 de diciembre de 2011

In - Actividad

Quiero perder la consciencia de mí misma.
Hacerlo durante tanto tiempo que consiga olvidarlo todo y a todos.
Que al volver en mí esté tan desconcertada que solo pueda sonreír al recordar lo que acabe de hacer.

Esta triste necesidad de algo de cafeína en tu vida, que bebes con avidez para llenarte de vitalidad durante unas horas… aun sabiendo que al tiempo todo se esfuma…

El problema viene cuando no encuentras nada que te de algo de energía, fuerzas para seguir adelante.

Sigues sumida en algo de lo que te da pereza salir, agradeces los intentos de sacarte una sonrisa, pero no puedes más…

Imágenes diluídas por el tiempo

Dar siempre una imagen difuminada de mi realidad.
Aparentar… ya no tengo fuerzas para seguir haciéndolo. Se me escapan entre los dedos sin poder evitarlo…

Noto como las barreras que tanto me costaron forjar se van consumiendo a una velocidad alarmante.
Salen a relucir sentimientos guardados profundamente, con sumo cuidado…

Y esto me asusta, porque no estoy segura de si me pasa sólo con vosotros, a los que no tengo nada que ocultar, o me está pasando con todos…

¿Quién abrió esta puerta? Porque lo ha hecho sin permiso alguno… y no me siento preparada para afrontar todo esto.

“Llama antes de entrar”, se suele decir. Pues nada, no te cortes, ni llames ni preguntes. Adelante, pasa y llévatelo todo por delante.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Interpretaciones

Me encantaría poder seguir el hilo de tus pensamientos.
Llegar a tus desconcertantes conclusiones y lograr entenderlas.
Saber el por qué de tus actuaciones, el objetivo de tus palabras.

Estás tan lejos que no puedo descifrar tu mirada, tus gestos… y saber en qué piensas, qué cruza tu mente y qué intentas ocultar, ver en tus ojos un reflejo de tus sentimientos.

Pero el momento en que dejas de pensar una cosa, para ir a otra… tus razonamientos, tus reflexiones… no los puedo seguir.

Hace demasiado tiempo que perdimos esta carrera.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Decisiones

La historia no es el destino.
La cuestión está en las decisiones que tomamos.

No te excuses en el destino si no tuviste los huevos necesarios de tomar una decisión.

Sí, esa vez te creí a ti (cómo no) y creí en el destino: ese fantástico futuro juntos que me planteabas.
Pero no puedes pensar que las cosas se harán solas.
No tienes derecho a hacerme creer eso, porque más tarde que temprano, caí en la cuenta.

Y la caída no ha dolido tanto, no te creas, eh?
Porque he tenido personas que me quieren, y que desean lo mejor para mí. Cosa que ahora empiezo a dudar de ti, vaya lástima!
Porque esas personas me han abierto los ojos poco a poco.
Unas con miradas de cierta compasión al verme tan ciega.
Otras con indirectas al estilo de “¿no has intentado probar a pasar página?”

Pero al final llega esa persona, que se sabe en pleno derecho a darte la  guantada. Sabe que se la perdonarás, porque es por tu propio bien.
Y te abre los ojos, y te da motivos y razones, va rellenando huecos en tu interior, de pensamientos que nunca se han atrevido a poblar tu mente…

Pero a la vez… va vaciando otros… y cuando pasas por esos recuerdos, duele un poco el tropezar con la nada…
Porque te das cuenta de cuán vacías eran tus palabras, y que si me quisieras tanto como decías, no habrías mantenido esta farsa durante dos años.

Y en este punto es cuando te acuerdas, y vuelves a sentir ese calor al recordar sus escasos abrazos, pero tan intensos… Vuelves a sentir ese escalofrío al recordar el roce de sus labios en los tuyos… Vuelves a sentir la intensidad de su mirada, un amor creíble en el que aun te apoyas y te justificas…

miércoles, 26 de octubre de 2011

Hacerle frente

Sí, mi niña, un nuevo día que comienza.
Un nuevo día al que tendrás que enfrentarte.

Me encantaría poder dejártelo todo hecho,
ayudarte de ante mano a encarar lo que se te viene encima: tu vida.

Pero es tu vida, y no la mía.
Sé que no puedo hacer nada para que no caigas en los mismos errores en los que yo caí… aunque me encantaría saber hacerlo…

Y la verdad es que lo intento, pero a mi manera.
Soy consciente de que no es la mejor, y que a veces no te gusta…
Pero es que siento como si no te interesara…

En ti veo mi “yo” de hace cinco años, y me gustaría poder ahorrarte algunos malos ratos…
pero eso significaría que no vas a aprender por ti misma… y me da tanto miedo que sufras y yo no esté cerca para ayudarte…

Porque no, no estaré aquí siempre para intentar llevarte de la mano.
Estaré, pero de otra manera, algo lejos…

Espero que entiendas mis maneras y mis intenciones, que aunque no te agraden demasiado a veces, siempre procuro que sea lo mejor para ti… pese a que ahora no lo creas.

martes, 25 de octubre de 2011

¿Me lo creo realmente?

Lo siento, pero no.
No vas a llegar en el último momento a joderlo todo.
Esta vez no, me niego.
Esta vez no te lo permito.

¿Te sorprendes?
¿Pensabas que iba a estar esperándote siempre…?
Lo peor… es que hubo un tiempo en el que yo pensaba lo mismo…

sábado, 22 de octubre de 2011

Flaquezas

He vuelto a soñar contigo.
Pero esta vez con una diferencia, unas cuantas…
Esta vez, estar contigo era lo único que quería.
Fue uno de los momentos que más me han llenado de alegría desde hace…?
Esta vez, al despertarme, he deseado como nunca, que el sueño fuera realidad.

Pero, ¿por qué?, ¿por qué tú?
¿Qué te hace diferente de otros?

Me siento tonta al avivar un sentimiento que no sé si servirá de algo.
Le estoy dando ánimos y energía, pero no sé si ahora, a día de hoy, esto vale de mucho…
El verdadero problema es que aun no sé si tengo fuerzas para pensar a largo plazo.

Esta vez, al despertarme, he deseado como nunca, que el sueño fuera realidad.

jueves, 20 de octubre de 2011

Anhelos

Quiero ser tu debilidad, algo a lo que no te puedas resistir.
Que cuando me mires, los músculos no te respondan y no te puedas mover.
Que cuando sepas que estoy cerca, un pellizco se te coja en el estómago.
Que notes cómo la sangre sube rápidamente hasta tu cara, y no, no lo puedas evitar... ni quieras hacerlo.
Que me mires y te salga una amplísima sonrisa, pudiendo yo leer en tu rostro que verme es lo que más deseas.
Que te quedes prendado de mis ojos… como lo estoy yo de los tuyos…

miércoles, 19 de octubre de 2011

Hallarse

Sentir los labios de un desconocido en los tuyos…
Notar sus manos bajando delicadamente por tu espalda…
El cosquilleo que experimentas al saber que lo que estás haciendo está mal…
Le buscas una explicación lógica a lo que está sucediendo, y no, no sigues, porque no la vas a encontrar.
Pero aun así, no puedes evitar sonreír, porque la verdad es que te encanta…

¿Reacción?


Pensé que cuando le viera me aclararía.

Pero no. Todo se lió aun más.
Pensé que no sentiría nada y que al fin, estaría tranquila, que al fin encontraría la paz.
Pero no.
Me quería marchar, olvidar la estupidez que estaba haciendo. Pero mis piernas no reaccionaban.
Tras su sorpresa, un abrazo.
Tras nuestro abrazo, se me olvidaron las palabras, mi mente quedó en blanco.
No sabía bien qué debía decir. No sabía bien qué quería decir.
¿Qué hacer? Una  ligera sensación de que lo que quería hacer realmente no era lo adecuado…
¿Adecuado para quién?
Con los hombros encogidos me quedé, y una estúpida sonrisa pegada a la cara.