Huir,
y dejar atrás lo pasado. No arrastrar con la carga de lo nunca dicho.
Soñar,
tan sólo soñar con el peso de tus manos en mis caderas, con el peso de tu
mirada sobre la mía, con el peso de tu boca sobre mi sonrisa.
Ser
eternos, fugitivos de este tiempo que nos atrapa y al que pertenecemos.