Sí, mi niña, un nuevo día que comienza.
Un nuevo día al que tendrás que enfrentarte.
Me encantaría poder dejártelo todo hecho,
ayudarte de ante mano a encarar lo que se te viene encima: tu vida.
Pero es tu vida, y no la mía.
Sé que no puedo hacer nada para que no caigas en los mismos errores en los que yo caí… aunque me encantaría saber hacerlo…
Y la verdad es que lo intento, pero a mi manera.
Soy consciente de que no es la mejor, y que a veces no te gusta…
Pero es que siento como si no te interesara…
En ti veo mi “yo” de hace cinco años, y me gustaría poder ahorrarte algunos malos ratos…
pero eso significaría que no vas a aprender por ti misma… y me da tanto miedo que sufras y yo no esté cerca para ayudarte…
Porque no, no estaré aquí siempre para intentar llevarte de la mano.
Estaré, pero de otra manera, algo lejos…
Espero que entiendas mis maneras y mis intenciones, que aunque no te agraden demasiado a veces, siempre procuro que sea lo mejor para ti… pese a que ahora no lo creas.