jueves, 10 de noviembre de 2011

Interpretaciones

Me encantaría poder seguir el hilo de tus pensamientos.
Llegar a tus desconcertantes conclusiones y lograr entenderlas.
Saber el por qué de tus actuaciones, el objetivo de tus palabras.

Estás tan lejos que no puedo descifrar tu mirada, tus gestos… y saber en qué piensas, qué cruza tu mente y qué intentas ocultar, ver en tus ojos un reflejo de tus sentimientos.

Pero el momento en que dejas de pensar una cosa, para ir a otra… tus razonamientos, tus reflexiones… no los puedo seguir.

Hace demasiado tiempo que perdimos esta carrera.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Decisiones

La historia no es el destino.
La cuestión está en las decisiones que tomamos.

No te excuses en el destino si no tuviste los huevos necesarios de tomar una decisión.

Sí, esa vez te creí a ti (cómo no) y creí en el destino: ese fantástico futuro juntos que me planteabas.
Pero no puedes pensar que las cosas se harán solas.
No tienes derecho a hacerme creer eso, porque más tarde que temprano, caí en la cuenta.

Y la caída no ha dolido tanto, no te creas, eh?
Porque he tenido personas que me quieren, y que desean lo mejor para mí. Cosa que ahora empiezo a dudar de ti, vaya lástima!
Porque esas personas me han abierto los ojos poco a poco.
Unas con miradas de cierta compasión al verme tan ciega.
Otras con indirectas al estilo de “¿no has intentado probar a pasar página?”

Pero al final llega esa persona, que se sabe en pleno derecho a darte la  guantada. Sabe que se la perdonarás, porque es por tu propio bien.
Y te abre los ojos, y te da motivos y razones, va rellenando huecos en tu interior, de pensamientos que nunca se han atrevido a poblar tu mente…

Pero a la vez… va vaciando otros… y cuando pasas por esos recuerdos, duele un poco el tropezar con la nada…
Porque te das cuenta de cuán vacías eran tus palabras, y que si me quisieras tanto como decías, no habrías mantenido esta farsa durante dos años.

Y en este punto es cuando te acuerdas, y vuelves a sentir ese calor al recordar sus escasos abrazos, pero tan intensos… Vuelves a sentir ese escalofrío al recordar el roce de sus labios en los tuyos… Vuelves a sentir la intensidad de su mirada, un amor creíble en el que aun te apoyas y te justificas…